Zaporeak, la cocina solidaria de la isla de Quíos

Hace unas semanas hicimos un paréntesis en el contenido habitual del blog para hablar de #Portabebés para Siria. Hoy, aunque retomamos la cuestión de la alimentación, no es para cocinar una receta con verduras de primavera, sino para hablar de algo que toca mucho más, una iniciativa de la sociedad civil para hacer aquello que Europa no hace: en este caso, dar de comer a las personas que huyen de la guerra.

Zaporeak proiektua – Sabores es una iniciativa de la sociedad donostiarra Intxaurrondoko Gastronomia Elkartea. Inicialmente creada para apoyar al misionero de Hernani Angel Olaran en Etiopía, ante la crisis de refugiados en Europa Zaporeak llegó a la isla griega de Quíos el pasado 3 de marzo. Allí trabaja también Salvamento Marítimo Humanitario, ONG vasca dedicada al rescate en el mar, que ayudó al equipo de  Zaporeak a adecuar su proyecto a las necesidades reales de la zona.

Daniel Rivas Pacheco estuvo en Quíos 6 semanas y regresará a la isla en breve.  Nos ha explicado el día a día del equipo, donde han llegado a dar de comer hasta a 2.800 personas, y donde cada día deben adaptarse a los vaivenes de una situación incierta.  “Un día después de nuestra llegada recibimos el primer cargamento de material y alimentos, así que rápidamente estuvimos listos para dar de comer. Y nuestro único compromiso es el de estar en la isla de Quíos hasta que el último refugiado se haya ido”.

P. ¿Cuál era vuestra idea inicial y qué os habéis encontrado?

R. La idea inicial era preparar comida para, quizá, un número de personas entre 500 y 800. Pero en las primeras reuniones con las otras cocinas solidarias de la isla nos pidieron el compromiso de preparar alrededor de 1.000 raciones cada día. Semanas después los refugiados abandonaron la isla porque los campos estaban llenos, pero los botes volvieron a cruzar el mar desde Turquía y el número de refugiados volvió a ser el mismo, en torno a 2.000. Nos hemos tenido que adaptar a una situación que cambia casi a diario. Durante una semana dimos 2.800 raciones, un número muy por encima de nuestra capacidad. Y, en muchas ocasiones, no éramos suficientes voluntarios así que hemos dado lo mejor de nosotros mismos.

P. ¿Cómo ha cambiado la situación en la isla desde la entrada en vigor del tratado de la UE con Turquía?

R. A los pocos días de entrar en vigor el número de botes fue disminuyendo. La OTAN desplegó un importante número de barcos y helicópteros que están impidiendo el paso de lanchas. Aunque todavía consigue llegar una o dos cada noche. Por otra parte, los refugiados ya no pueden salir de la isla porque ahora tienen que pedir el asilo en Quíos; eso hace que haya gente que lleva casi un mes viviendo ahí, en condiciones muy malas: apenas hay duchas, ni baños, y no tienen nada en que ocupar su tiempo. Por tanto, la tensión crece cada día, con protestas en los campos pidiendo una solución a sus problemas.

Preparamos menús semanales equilibrados y nutritivos, porque la estancia de las personas en Quíos se está prolongando.

 

P. ¿Cómo ha afectado eso a vuestro trabajo?

R. Nuestro trabajo tiene que ser lo más flexible posible: hemos visto cómo vaciaban la isla para llevarse a los refugiados al continente y después cómo se volvía a llenar. Además, como pasan más tiempo en la isla, el tipo de alimentación que tenemos que dar cambia: ya no es una ración de emergencia para que puedan seguir su camino, ahora hay que preparar menús semanales equilibrados y ricos en nutrientes. Y, diferenciados para ancianos, niños pequeños, mujeres lactantes, etcétera.

P. ¿En el campo de Vial podéis distribuir comida todos los días?

R. En Vial nos prohibieron servir comida debido a que el Gobierno contrató un catering formado por restaurantes locales y se quejaron por nuestra presencia. Por tanto la policía no nos permite servir comida preparada. Solo de vez en cuando alguna ONG ha podido dar naranjas a través de la alambrada.

P. ¿Cuántas comidas servís al día a las personas que están en la isla? 

R. Entre las tres cocinas solidarias de la isla, más otras dos ONG que se ocupan de alimentación, preparamos desayuno, comida, merienda y cena. Nosotros nos ocupamos siempre de los platos fuertes, sea comida o cena.

P. ¿Qué tipo de comida preparáis?

R. Al principio, en marzo, cocinamos platos como legumbres, arroz y pasta. Hacía frío. Ahora, con las altas temperaturas, hacemos más ensaladas y sopas frías. Además preparamos raciones diferenciadas para los niños menores de seis años, que normalmente son purés que pueden comer con facilidad. Y una o dos veces por semana introducimos carne, pollo, en los menús. Además también servimos leche con chocolate para los niños y té para los adultos.

P. ¿La comida se lleva de Gipuzkoa? ¿Se compra allí?

R. En Gipuzkoa hemos realizado recogidas de alimento en las que hemos conseguido muchos kilos y que ahora mismo estamos enviando a Quíos. Aun así, consideramos que también tenemos que gastar dinero en la isla para que los locales vean que nuestra presencia ahí no les perjudica. Es una manera de ayudar a la población de la isla que también lo está pasando muy mal con la crisis de refugiados al haber perdido mucho turismo, su principal fuente de ingresos.Por eso, compramos 110 barras de pan a diario y semanalmente solemos ir a por varios kilos de verduras y de legumbres a los distribuidores locales.

Compramos comida en la isla para que los locales vean que nuestra presencia no les perjudica. Es también una forma de ayudarles.

P. ¿Cuánto cuesta dar de comer a las personas refugiadas en Quíos?

R. Una comida de arroz con garbanzos, por ejemplo, cuesta: 80 euros en garbanzos y arroz, más 60 euros en pan, más 20 euros en verduras, más otros 50 euros en los envases donde se entrega la comida, a veces son vasos de cartón y otros platos desechables. En total, un día de arroz con garbanzos, 1.100 personas, pueden rondar los 210 euros. A esto hay que sumar el precio diario del alquiler de las furgonetas para el reparto, la cocina, las viviendas, la gasolina, la luz, el gas, etcétera. El transporte a Grecia lo realiza de manera gratuita Argitrans, una empresa guipuzcoana.

P. ¿Cómo es un día cualquiera de una persona del equipo?

La jornada depende de si nos toca turno de comida o de cena. Pero normalmente solemos dar la comida entre las 13.30 y las 14.00, así que en ese caso vamos a las 9.30-10 a la cocina y una parte del equipo se marcha a hacer compras, los responsables suelen acudir a reuniones con otras ONG u otras instituciones, mientras el equipo de cocina empieza la preparación del menú del día. Cuando está la comida lista, se suele dejar a fuego lento y los voluntarios comen. Entonces se empieza a envasar en los vasos o platos lo que se va a servir, es una tarea que suele durar más de una hora. Y una vez listo se sale en las furgonetas para hacer el reparto en los dos campos de refugiados que hay ahora mismo abiertos en la ciudad de Quíos. Tras esto, se vuelve a limpiar y a recoger y si hay que adelantar trabajo para el día siguiente se hace y si no ya se concluye la jornada.

P. ¿Con cuántos voluntarios contáis?

R. Contamos con un equipo de entre seis y ocho voluntarios en Quíos y con otro grupo en Donostia. La parte de Gipuzkoa cada vez es más fuerte y numerosa, porque hay mucha gestión que hacer con instituciones u otras ONG. También hay una lista importante de gente preparada para ir a Grecia. Normalmente, los voluntarios hacen turnos de tres semanas allí, pero algunos están más tiempo.

P. ¿Cómo organizáis los equipos? Los voluntarios, ¿tienen que tener nociones de cocinar u organizar una cocina?

R. En la isla de Quíos hay dos ramas: el equipo de cocina y el logístico. En el equipo de cocina siempre suele haber dos cocineros, dos personas con experiencia, y otras dos que ayudan. Por eso no es totalmente necesario que nuestros voluntarios tengan nociones de cocina porque no todo el mundo es responsable delante de los fogones: para eso hacemos equipos con perfiles diferentes.

P. ¿Necesitáis voluntarios?

R. Necesitamos voluntarios dispuestas a, primero, ayudar en Donostia en nuestras oficinas. La organización de la ONG exige mucho trabajo de gestión que hay que repartir y queremos que los voluntarios primero aprendan ahí cómo funcionamos, antes de ir a Quíos. Además, estamos intentando movilizar a la sociedad con lo que la planificación constante de actos de recaudación y concienciación es importantísima y necesitamos gente dispuesta a ayudarnos con estas tareas. Y, segundo, en Quíos necesitamos voluntarios, aunque ya tengamos a mucha gente en lista, porque esto es un proyecto a largo plazo que va a exigir continuidad y compromiso.

Necesitamos voluntarios para gestionar el proyecto en Donostia y también para ir a Grecia, porque es un proyecto a largo plazo.

P. Además de las donaciones económicas de personas particulares, ¿contáis con apoyos permanentes de empresas? 

R. Por ahora hemos contado con una ayuda de la Diputación de Gipuzkoa para el transporte inicial de todo el material con el que montamos la cocina. Además, el Obispado de Gipuzkoa nos dio una ayuda de emergencia. Por parte de las empresas, Argitrans nos realiza los envíos de manera gratuita, después la conservera Pedro Luis nos ha regalado miles de botes de salsa de tomate y de legumbres. También hemos recibido de parte de Sufersa 1.500 termos que vamos a dar a los refugiados para que les sirvamos ahí el té y la leche. Y cada día hay más empresas que nos ayudan, por eso la lista es siempre provisional y queremos que aumente.  Nuestras necesidades son de dos tipos: económicas y de alimentos. El dinero lo necesitamos para comprar en la isla y que los vecinos vean nuestra presencia como beneficiosa, además hay que pagar los alquileres. Por otra parte, las donaciones de alimentos y otros materiales son básicas porque hay muchos productos que las propias empresas pueden darnos porque los tienen destinados para este tipo de circunstancias. Por otra parte, también queremos que la sociedad vasca se movilice en la realización de actos de apoyo de cualquier tipo y nos ofrecemos para ayudar a todas las ONG que quieran colaborar en la isla.

P. La ideia inicial era estar 6 meses, ¿cuál es ahora vuestro plan?

R. Nuestro plan nació para 6 meses pero vistas las circunstancias es imposible determinar cuándo concluirá esto. Por lo tanto, nuestro único compromiso es el de estar en la isla de Quíos hasta que el último refugiado se haya ido. E, incluso en esa situación, esperaríamos a ver si hubiese más llegadas. Y si las donaciones continúan y el apoyo social es así de fuerte, podemos pensar en instalar otra cocina en otro punto de Grecia.

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¿Puedes colaborar económicamente con Zaporeak? 

Kutxabank: 2095 5011 80 9115250322
Laboral Kutxa: 3035 0103 88 1030035880

Contacto: 

proyectosabores@gmail.com
688 67 66 00
628 63 70 00
www.zaporeak-sabores.com

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